Curso express · grabado en directo
No puedes cambiar a nadie. Pero puedes ponérselo mucho más fácil.
Mindfulness para gestionar relaciones y situaciones difíciles
Se lo has dicho mil veces y sigue igual. No es que no te escuche: es que su cerebro vive tu forma de decirlo como un ataque, y se defiende. Este curso es para esas personas que te sacan de quicio cada semana: el vecino, el compañero, tu hermano, tus hijos. No para que ganes la discusión, sino para que dejen de verte como el enemigo y, por fin, se pongan en tus zapatos.
¿Te suena?
No es un drama. Es el mismo roce, cada semana.
Ruido solo, pesa.
Ruido más queja, pesa más.
Y lo que haces para arreglarlo no lo arregla.
Lo de siempre
«Eres un vago». «Eres un maleducado». «Como siempre».
Cuando algo nos molesta, señalamos con el dedo. Etiquetamos a la persona y se lo decimos. Y, en cuanto lo hacemos, la otra persona se pone a la defensiva. Su cerebro nos ve como una amenaza y ya no puede acercarse a nosotros.
Si la primera queja hubiera funcionado, el problema no existiría. Si sigue ahí, es porque lo que haces no te está funcionando. Es el día de la marmota.
Si el conflicto se repite, lo que haces no te sirve. Haz otra cosa.
Tienes una salida: aceptar a esa persona tal como es. Funciona, pero es como ponerse en forma: el final de un camino largo. Este curso te propone algo para mientras tanto. Ni imponer tu criterio ni tragártelo: influir.
Lo que vas a entender
Tú ves un 6. La otra persona ve un 9.
Pon un número en el suelo y a dos personas, una a cada lado. Una dice que es un 6. La otra jura que es un 9. Discuten. Y los dos tienen razón, cada uno desde donde está.
Tu vecino no se ve ruidoso. Tu compañero no se ve vago. Desde su sitio, ven otro número.
Normalmente, cuando hablamos de empatía, nos piden que seamos nosotros los que demos la vuelta y nos pongamos en el lugar del otro. Este curso le da la vuelta a la idea:
¿Y si consigues que sea la otra persona la que venga a ponerse en tu sitio?
Para eso hay una condición: que no te vea como un enemigo. Sin ataque no hay defensa. Y sin defensa, es mucho más fácil que se acerque.
El mecanismo
Lo que no se puede discutir
Imagina que alguien se conecta tarde a una clase. Si le dices «eres un impuntual», lo normal es que se enfade. Con razón: no sabes qué día ha tenido.
Ahora prueba con esto: «Son las seis y cuarenta y cinco. Empezamos hace cuarenta y cinco minutos». Es lo mismo. Pero eso no te lo puede discutir. A lo mejor, en lugar de defenderse, te explica lo que ha pasado.
Pasa igual con lo que sientes. «La comida está horrible» abre una guerra. «A mí no me gusta esta comida» no: es tuyo, y nadie te lo puede negar.
Cuando peleáis por quién tiene razón, nadie gana. Cuando habláis de lo que hay sobre la mesa, empezáis a entenderos. Y desde ahí, la otra persona empieza a ponerse en tu sitio.
La estrategia
Cuatro pasos para que te escuchen
Así suena con las cajas del salón: «Chicos, acabo de llegar y las cajas que sacasteis ayer siguen en el salón. Mañana es lunes y eso me preocupa, porque luego no nos da tiempo en toda la semana. ¿Por qué no nos ponemos un rato antes de cenar y lo dejamos montado? Así lo disfrutamos y no nos pasamos la semana discutiendo».
Ni te pueden discutir los hechos ni te pueden negar lo que sientes. Y lo que propones tiene premio para todos.
Lo que buscamos
Olvídate del 10. Vamos a por el 4.
Ponle nota del cero al diez a esa situación que se repite. Pongamos que te deja en un tres.
El diez sería que la otra persona cambiara de arriba abajo. Eso, seguramente, no va a pasar. Pero si consigues un pequeño cambio y la nota pasa de tres a cuatro, has ganado mucho. Porque es algo que se repite todas las semanas.
Un poquito de mucho es un montón.
Y desde un cuatro, si al final hay que aceptar, también es más fácil aceptar que desde un tres.
Qué hay dentro
Lo que vas a aprender
- Tus tres zonas. Lo que no controlas, lo que controlas y, en medio, tu zona de influencia: donde está casi todo lo que te importa de los demás.
- El 6 y el 9. Por qué los dos lleváis razón y cómo conseguir que sea el otro quien se acerque a tu sitio.
- La mente que reacciona y la mente que responde. La que cree que lo sabe todo y juzga al instante, frente a la que sabe que le falta información.
- Del hecho a la etiqueta. Cómo «está con los brazos cruzados» se convierte en «es un vago» sin que te des cuenta. Y cómo deshacer el camino.
- Los cuatro pasos. Situación, emoción, sugerencia y ganancia mutua, con ejemplos del vecino, del trabajo, de casa y de un cliente que no quiere comprar.
- Afinar a prueba y error. Por qué conviene ensayar con las situaciones que se repiten: si hoy explota, mañana ajustas la frase.
- Saber cuándo parar. Si nada de lo que pruebas mueve a la otra persona, eso no es tu zona de influencia. Entonces queda aceptar, y también se explica.
- La pausa de tres tiempos. Quitarte de en medio, frenar el cuerpo y que te salga lo que ya has entrenado.
La práctica
Un ensayo antes del estreno
Desde la calma, todo esto parece de sentido común. El problema llega en el momento: algo te molesta, el cuerpo se dispara y no te sale ni una palabra de las que tenías pensadas.
Por eso el curso no se queda en la teoría. Termina con una meditación guiada en la que vuelves a esa escena que se repite, la vives y le pones nota. Luego te imaginas otra versión, diciendo las cosas de otra manera, y la vuelves a puntuar. Si te deja mejor sabor, ya tienes una hipótesis. La próxima vez que pase, la pruebas.
Y para ese momento está la pausa de tres tiempos:
Antes de decidir
Para quién es, y para quién no
Es para ti si…
- Hay alguien con quien chocas de forma repetida: en casa, en el trabajo, en tu familia, en el rellano.
- Ya se lo has dicho mil veces y no cambia nada. Bueno, sí: cada vez acabáis peor.
- Te cuesta decir lo que te molesta sin que suene a ataque. O te lo tragas para no discutir.
- Tratas con clientes o compañeros y quieres que la conversación no acabe en un pulso.
- Nunca has meditado: no hace falta.
No es para ti si…
- Buscas una técnica para ganar discusiones o para que el otro haga lo que tú quieres, sí o sí. Influir no garantiza nada: hace el cambio más fácil.
- Esperas pasar del tres al diez en una tarde. Aquí se va del tres al cuatro, y desde ahí se sigue.
- Lo que vives no es un roce, sino violencia o abuso. Eso no se resuelve con una frase bien dicha: busca ayuda profesional.
Quién te lo cuenta
Soy Nacho Luque
Llevo doce años dando clase de mindfulness. Por mis cursos han pasado más de 4.000 personas.
Una vez, en un retiro de fin de semana, pedí que levantaran la mano los que se consideraban más prudentes al volante que la media. La levantó casi todo el mundo. Cuarenta y tantas personas, todas por encima de la media. Así funcionamos: desde donde estamos, cada uno ve su número.
Este curso lo grabé en directo, con un grupo que traía sus propios casos: el hermano, el compañero, los hijos, un cliente difícil. Lo trabajamos con ejemplos reales, no con teoría de libro.
Elige cómo verlo
Dos formas de entrar
El Club de Mindfulness
- Este curso, entero, si entras antes del 1 de enero de 2027.
- Las meditaciones y los directos del Club.
- Tu cuota se acumula como saldo a tu favor para retiros, encuentros y cursos.
Sin permanencia. Cancelas cuando quieras.
Desde el 1 de enero de 2027, a cada socio nuevo le entran los cursos express que se graben a partir de su alta; los anteriores, como este, se compran sueltos.
Solo este curso
- La grabación completa del curso: 3 h 00 min.
- Para verla a tu ritmo, cuando te venga bien.
Preguntas
¿Es en directo?
No. Es la grabación de una sesión que di en directo: tres horas de trabajo real con un grupo que traía sus propios casos. La ves cuando quieras.
¿Necesito haber meditado antes?
No. La mayor parte del curso es reflexión y ejemplos. La meditación del final está guiada paso a paso.
¿Va a hacer que la otra persona cambie?
No te lo puedo prometer, y desconfía de quien lo haga. El comportamiento de otra persona no está en tu mano. Lo que sí está en tu mano es ponérselo más fácil. Y si aun así no cambia, también verás qué hacer.
¿Y si ya lo he intentado todo?
Entonces sabes que lo de siempre no funciona. El curso propone otra cosa: describir en lugar de etiquetar, contar en lugar de reprochar, proponer en lugar de exigir. Se ensaya con lo que se repite, a prueba y error.
¿Qué diferencia hay entre el Club y comprarlo suelto?
Suelto tienes este curso. En el Club lo tienes junto con todo lo demás del Club, por 15 € al mes y sin permanencia.
La próxima vez que vuelva a pasar
Vas a notar el calor en la cara. Vas a tener en la punta de la lengua el «eres un…» de siempre.
Puedes repetir lo de siempre y esperar, otra vez, un resultado distinto. Otra semana más en el tres.
O puedes hacer otra cosa: decir lo que pasa, decir lo que sientes, proponer algo y contarle qué gana. Y ver si, por primera vez, la otra persona da un paso hacia ti.
No buscamos el diez. Con pasar del tres al cuatro, ya has cambiado la película.
