Mindfulness para bajar el estrés del cuerpo
Mindfulness para dormir mejor: el rostro sereno de un joven con un león detrás

Curso express · grabado en directo

Tu cuerpo sigue huyendo de un león que ya no está.

Mindfulness para bajar el estrés del cuerpo

Te acuestas agotado y no hay manera de dormir. Mientras tu cuerpo crea que hay un león cerca, no te va a dejar descansar. Este curso te explica qué le hace el estrés a tu cuerpo cuando no se apaga nunca. Y para darte, cada día, unos minutos de lo que Nacho llama un auténtico baño de salud.

2 h 32 minNacho LuqueSin experiencia previa

¿Te suena?

Tu cuerpo lleva tiempo pasándote la factura.

Las tres de la mañana Te has acostado agotado. Y aquí estás, dando vueltas. Cuanto más intentas dormirte, más despierto estás. Por la mañana te levantas ya cansado, con la mandíbula apretada.
Media tarde El cuello como una piedra. La zona lumbar, cargada. Vas al fisio, te deja nuevo… y a la semana estás igual. Y, sin saber muy bien por qué, la mano se te va al chocolate.
El primer día de vacaciones Llevas semanas a tope, aguantando. Por fin paras. Y justo entonces te pones malo.

No es mala suerte.
Es un mecanismo que te salva la vida…
y que llevas meses sin apagar.

Lo que vas a entender

Un minuto después, la gacela sigue comiendo.

Una gacela pasta tranquila al atardecer. Se mueve un arbusto. Puede ser el viento, un conejo, otra gacela… o un león. Su cerebro no espera a comprobarlo: piensa en el león y sale corriendo. Si se equivoca, ha perdido un rato. Si acierta, salva la vida. A la mente le compensa ser mal pensada.

En milésimas de segundo, su cuerpo se convierte en el de una supergacela: más energía, más oxígeno, el corazón acelerado, los músculos en tensión. Y en cuanto se escapa, se para, descansa y vuelve a comer. Alarma apagada.

Nosotros no. Nos escapamos y seguimos dándole vueltas. «¿Y si me hubiera tocado a mí?». «Hoy me he librado, pero ¿y mañana?».

Es como vivir con un león que te persigue todo el día.

El mecanismo

Un callejón de noche que dura meses

Vas solo, de noche, por un callejón estrecho de una zona que no conoces. Se te afinan los sentidos. Te olvidas de la reunión de mañana. Un ruido, y echas a correr. Al doblar la esquina sales a una avenida llena de luz y de gente. Y todo vuelve a su sitio.

El problema es cuando el callejón no se acaba. Te han despedido y no sabes cuánto vas a tardar en encontrar trabajo. Te llevas fatal con tu jefe. Con tu hijo. Meses metido en el callejón, con la maniobra de huida encendida.

Para conseguir energía rápido, el cuerpo hace como quien enciende una hoguera de urgencia con lo que pilla: plásticos, cartones, una silla. Mucho fuego y mucho humo negro. Un rato, no pasa nada. Encendida todos los días, todo el año, es otra historia.

Y aparca todo lo que no sirve para huir: la digestión, las defensas, el deseo. Para qué gastar energía en eso, si no sabes si sales vivo de esta.

La factura

Lo que el estrés que no se apaga le hace a tu cuerpo

En el curso, Nacho recorre el mecanismo pieza a pieza y lo baja a cosas que se notan:

  1. El sueño. Con el interruptor del «encendido» pegado, te vas a la cama y no hay manera.
  2. Los músculos. Trapecio y psoas en tensión: cervicales, lumbares, la mandíbula apretada.
  3. El estómago. Nacho lo llama un avión con dos motores, el cerebro y el tubo digestivo. Con estrés, uno de los dos va casi apagado.
  4. Las defensas. Aparcadas. Por eso te pones malo justo cuando paras.
  5. Lo que comes. Tu cuerpo pide glucosa fácil, y la despensa está muy a mano.
  6. La piel, el corazón, el deseo. También pagan su parte. Todo es tu cuerpo ahorrando energía para huir del león.

Y el círculo se cierra: un cuerpo que se va estropeando hace que te veas como la gacela más débil de la manada. Y la gacela débil es la que menos duerme y la que más leones ve.

La buena noticia

Si no entras en boxes, no terminas la carrera.

Para ganar una carrera de Fórmula 1 hace falta lo mejor de lo mejor: el coche, el piloto, los neumáticos. Pero hay algo que no se puede saltar nadie: entrar en boxes. Si entras, no tienes garantizado ganar. Si no entras, tienes garantizado no terminar.

Tus boxes son el sistema nervioso que apaga la alarma, repara y recupera. Por defecto entra por la noche, cuando duermes. Pero si te llevas tus leones a la cama, te saltas la curva de boxes. Noche tras noche.

Cada vez que meditas, entras en boxes. Aunque tus problemas sigan fuera esperándote.

No tienes que resolver antes tus problemas, ni dormir bien antes. Diez o quince minutos de meditación al día ya son una entrada en boxes en toda regla. Y empezar el día recuperado no es lo mismo que empezarlo hecho polvo.

Qué hay dentro

Lo que vas a aprender

  1. La gacela y el león. Cómo un estímulo se convierte en alarma, la alarma en emoción y la emoción en una respuesta de todo el cuerpo.
  2. Por qué la mente es mal pensada. El sesgo negativo, y por qué le salva la vida a la gacela y a ti te la complica.
  3. El interruptor. El encendido y el apagado de tu sistema nervioso, contado sin tecnicismos.
  4. La factura del estrés crónico. Sueño, músculos, digestión, defensas, piel. Para que reconozcas dónde te está pasando a ti.
  5. Los boxes. Por qué meditar recupera el cuerpo aunque la vida siga igual de complicada.
  6. Tres capas de beneficio. Primero la salud. Luego, lo que entrenas cada día al meditar: si pierdes la paciencia cuando alguien llega tarde, esa alarma deja de saltar. Y al final, conocerte tanto que muchos incendios ni se encienden.
  7. El insomnio. Por qué aparece cuando empiezas a pelearte por dormirte.
  8. Una práctica para cada día. Sencilla, sin postura rara ni aparatos, guiada en el propio curso.

La práctica

Contar del 21 al 0. Y que sepa dulce.

La meditación del curso es de las más simples que hay: contar respiraciones hacia atrás, del 21 al 0. Cuando te distraes, vuelves a empezar. Antes de contar, dos ajustes: una sonrisa leve en la cara y respirar un pelín más despacio, siempre cómodo.

El objetivo no es no distraerte. Ni llegar al cero. Ni dejar la mente en blanco. El objetivo es terminar con un saborcito dulce. Eso es haber entrado en boxes.

Nacho lo cuenta con una anécdota. Al terminar esta práctica en un grupo, una alumna le dijo, encantada: «No he conseguido pasar del 26, pero me ha gustado muchísimo». Del 21 hacia atrás. Y aun así había entrado en boxes.

Y luego, a diario:

Cada díaCinco, diez o quince minutos. Lo que puedas repetir todos los días.
Sin relojRespiramos entre ocho y diez veces por minuto. Contar hasta cincuenta son unos cinco minutos.
En cualquier sitioEn el coche, aparcado, antes de bajarte. O donde lo encuentres.
Durante un mesComo un experimento. Fíjate en cómo duermes y cómo te levantas.

Sin humo

Vives en un sexto sin ascensor.

Si estás en baja forma, cada salida a comprar es un suplicio: piensas en los seis pisos de vuelta con las bolsas. Si te pones en forma, sigues viviendo en el sexto, sin ascensor. Pero subir ya no es lo mismo.

Meditando quince minutos al día no vas a resolver tus problemas. Vas a afrontarlos de otra manera.

Este curso no te quita los leones. Te enseña a entrar en boxes mientras tanto, para que la carrera no te destroce el coche.

Antes de decidir

Para quién es, y para quién no

Es para ti si…

  • Llevas tiempo viviendo a mil y lo notas en el cuerpo: en el sueño, en el cuello, en el estómago.
  • Te levantas cansado aunque hayas dormido.
  • Te pones malo justo cuando por fin paras.
  • Quieres entender qué te está pasando, contado de forma que se entienda.
  • Nunca has meditado: la práctica funciona incluso si es la primera vez.

No es para ti si…

  • Buscas una técnica que solo uses los días malos. Meditar de vez en cuando, cuando ya estás al límite, suele frustrar. Funciona como el deporte: poco, pero cada día.
  • Esperas que la meditación te resuelva los problemas. Te ayuda a vivirlos de otra manera.
  • Tienes un problema de salud o un malestar que te desborda: este curso no sustituye a tu médico ni a tu tratamiento. Puede acompañarlos.
Nacho Luque

Quién te lo cuenta

Soy Nacho Luque

Llevo doce años dando clase de mindfulness. Por mis cursos han pasado más de 4.000 personas. Y para la mayoría, la puerta de entrada es esta: el cuerpo.

Yo duermo pocas horas. Me levanto muy temprano, me encanta madrugar. Pero me levanto muy descansado: para el sueño, cuenta más la calidad que la cantidad.

Este curso lo grabé en directo, con un grupo. Es la explicación que doy siempre que alguien me pregunta por qué digo que meditar es un baño de salud. Con pizarra, con leones y con la manguera de mi jardín, que cuando la abro con demasiada presión deja las paredes perdidas de barro.

Elige cómo verlo

Dos formas de entrar

La que te recomiendo

El Club de Mindfulness

15 € al mes
  • Este curso, entero, si entras antes del 1 de enero de 2027.
  • Las meditaciones y los directos del Club.
  • Tu cuota se acumula como saldo a tu favor para retiros, encuentros y cursos.
Entrar al Club por 15 €

Sin permanencia. Cancelas cuando quieras.
Desde el 1 de enero de 2027, a cada socio nuevo le entran los cursos express que se graben a partir de su alta; los anteriores, como este, se compran sueltos.

Solo este curso

9 € una vez
  • La grabación completa del curso: 2 h 32 min.
  • Para verla a tu ritmo, cuando te venga bien.
Comprar solo este curso por 9 €

Preguntas

¿Es en directo?

No. Es la grabación de una sesión que di en directo: 2 horas y 32 minutos, con la explicación y la práctica guiada. La ves cuando quieras.

¿Necesito haber meditado antes?

No. La práctica es contar respiraciones, y está pensada para que le sirva incluso a quien no ha meditado nunca.

¿Cuánto tiempo al día?

El que puedas repetir todos los días. Cinco minutos cada día valen más que una hora de vez en cuando.

¿Y si me distraigo todo el rato?

Normal. Vuelves a empezar la cuenta, las veces que haga falta. El objetivo no es no distraerse, sino terminar con un saborcito dulce.

¿Sustituye a un tratamiento médico?

No. Si tienes un problema de salud, sigue con tu médico. Este curso te explica cómo el estrés afecta al cuerpo y te da una práctica diaria para recuperarte, pero no cura enfermedades.

¿Qué diferencia hay entre el Club y comprarlo suelto?

Suelto tienes este curso. En el Club lo tienes junto con todo lo demás del Club, por 15 € al mes y sin permanencia.

Esta noche, otra vez la carrera

Vas a dar vueltas en la cama con los problemas de siempre. Mañana seguirán ahí.

Pero entre una cosa y otra puedes parar quince minutos, contar del 21 al 0 y entrar en boxes. Y mañana, otra vez. Y al día siguiente.

Los problemas seguirán ahí mañana. Pero puedes decidir que no te lleven el cuerpo por delante mientras los resuelves.

Esto es para socios del Club

Y algo que casi nadie sabe: la cuota se te acumula como saldo a tu favor, y puedes gastarlo en retiros, encuentros y cursos. No es un gasto que se evapora cada mes.

Hazme socio — 15 €/mes