Curso express · grabado en directo
Tu fin de semana fue un tres. Pero no fue un tres entero.
Mindfulness para descubrir la raíz de tu insatisfacción
Una sesión para bucear por debajo de esa nota y encontrar qué la está hundiendo. No para cambiar a todo el que te rodea, sino para descubrir qué pequeño cambio tuyo le daría la vuelta.
¿Te suena?
Si tuvieras que ponerle nota, no pasaría del tres.
Y la culpa siempre parece estar fuera:
tu jefe, tu pareja, tu hijo, el dinero.
Para cambiar la nota tendría que cambiar todo el mundo.
Casi un año con el hombro
Hasta que alguien me hizo una resonancia.
Durante casi un año tuve una molestia importante en el hombro. En el gimnasio me decían que a lo mejor cargaba más de la cuenta. El fisio, que podía ser la postura. Otro, que una tendinitis. Yo no sabía qué hacer.
Al final me hicieron una resonancia magnética. Tenía roto parte del tendón. Y con eso, por fin, opciones: acostumbrarme con ciertas limitaciones, operarme o desarrollar masa muscular para vivir perfectamente sin pasar por quirófano.
Me dieron lo que tenía y distintas alternativas. Y con esa información, decidí yo.
De eso va este curso: de hacerle una resonancia a tu insatisfacción. Salir con un diagnóstico con el que luego puedas trabajar, en vez de seguir probando a ciegas.
Lo que solemos hacer
Apagar incendios cansa.
Puedes pasarte la vida aprendiendo técnicas para recuperar la calma. Están bien. Pero no es lo mismo apagar un fuego que descubrir qué es lo que lo prende.
Piensa en el gimnasio. Para ponerte en forma vas a entrenar, aprendes cómo funcionan las máquinas, subes por la escalera en vez de coger el ascensor. Ahora imagina que, además, alguien te graba en vídeo mientras entrenas y luego ves la grabación. Aprendes muchísimo más rápido. «Claro, si es que me duele la espalda porque no me coloco bien».
Eso es la práctica reflexiva: verte desde fuera para eliminar vicios.
Aquí no vamos a meditar. Vamos a bucear.
Lo que vas a entender
Una nota es solo la media de varias escenas.
Ese tres es como el resumen de una película. Pero la película tiene escenas: lo que pasó el viernes por la tarde, el sábado por la mañana, el domingo… Unas fueron un cinco, otra un seis. Y otras, un uno o un cero.
Es como una ensalada: algunos ingredientes están bien, y hay dos o tres que lo amargan todo. Esos son los que te interesan. Los demás, ni los toques.
Ahora imagina que, pasando exactamente lo mismo, consigues que esas escenas malas suban tres puntos cada una. No porque cambie tu jefe ni tu hijo, sino porque cambias algún ingrediente tuyo. El fin de semana ya no es un tres: se acerca al cinco.
Y eso, con tu pareja, con tu hijo,
con tu trabajo o contigo,
sin que cambie nada de fuera.
El mecanismo
Lo que pasa, lo que piensas, lo que sientes, lo que haces
Cada escena tiene cuatro ingredientes más pequeños y más manejables. Lo que pasa. Lo que pienso que pasa. Lo que siento. Lo que hago. A muchos os sonará: es el modelo ABC de la terapia cognitivo-conductual.
Y aquí aparece la primera sorpresa. «No me dejan explicarme» no es lo que pasa: es tu interpretación. Lo que pasa, lo que una cámara grabaría, es que alguien habla sin parar y te interrumpe. Lo demás lo pones tú.
Quizá no puedas cambiar lo que pasa. Pero si cambias un poco lo que haces, o la intensidad con la que lo sientes, la escena ya no es la misma.
La pregunta que te lleva al fondo
¿Y por qué? ¿Y por qué? ¿Y por qué?
En la sesión lo hicimos con una situación que salió del propio grupo: alguien te interrumpe y no te deja explicarte. Te enfadas y subes el tono. Y entonces, la pregunta: ¿por qué te enfada eso a ti?
Fíjate en lo que no cuadra. Cuando en el fondo estás triste, lo que necesitas quizá es que te comprendan. Y lo que haces es subir el tono. Te alejas justo del recurso que te haría falta.
Tu mente te contará que estás enfadado. Pero lo que estás es triste.
A lo mejor lo que te toca desarrollar es la asertividad: explicar cómo te sientes para que el otro pueda comprenderte. O la autocompasión. O aprender a poner límites. Eso ya depende de cada uno.
El descubrimiento
Distintas versiones de la misma película
Imagina que haces esto con varias situaciones. Uno no te deja hablar. Otro llega tarde. Tu hijo te contesta de malas maneras. Detonantes distintos… y debajo de los tres, lo mismo: «me faltan al respeto». Y debajo, la misma tristeza.
Somos un poco como el día de la marmota. Por fuera cambia el decorado; por dentro se repite el núcleo.
Si tuvieras que pelearte con cada culpable, ¿cuánta energía, cuánto tiempo te costaría?
¿No sería más interesante olvidarte de los culpables y entrenar la pieza que te falla? Una sola pieza que cambia de golpe un montón de escenas.
Qué hay dentro
Lo que vas a aprender
- Qué es la práctica reflexiva. El pilar del mindfulness que, para mí, más tiempo te ahorra.
- Ponerle número a lo que sientes. Traducir «regular» o «movidito» a una nota de cero a diez que se pueda trabajar.
- Expectativa y resignación. Por qué hay insatisfacción cuando no se cumple lo que esperabas… y también cuando se cumple lo poco que esperabas.
- De la película a las escenas. Encontrar las dos o tres que están hundiendo la media.
- Los cuatro ingredientes de cada escena. Lo que pasa, lo que piensas, lo que sientes y lo que haces.
- Hechos frente a interpretaciones. Separar lo que grabaría una cámara de lo que añade tu mente.
- Bucear con «¿y por qué?». Bajar capa a capa hasta la emoción que de verdad está mandando.
- Tu propio diagnóstico. Descubrir qué habilidad te falta a ti, que no tiene por qué ser la misma que a otra persona.
Lo que haces después
Coge un cuaderno y hazte tu propia resonancia.
Elige un plano de tu vida que te gustaría arreglar: tu pareja, tu hijo, tu trabajo, tu relación contigo. Y empieza por una situación concreta, no por el gran tema.
Ahí encuentras el error que repites. Y una vez que lo identificas, ya sabes qué trabajar.
Antes de decidir
Para quién es, y para quién no
Es para ti si…
- Terminas muchos días, o muchos fines de semana, con un sabor amargo que no sabes explicar.
- Reaccionas en automático: subes el tono, te callas, te retraes… y luego te arrepientes.
- Sientes que para estar mejor tendrían que cambiar los demás.
- Te apetece conocerte mejor sin meterte en un curso largo: son 70 minutos.
- Nunca has meditado: aquí no hace falta.
No es para ti si…
- Buscas una meditación guiada: esta sesión es reflexiva, no se medita.
- Esperas que alguien te diga qué tienes que hacer: aquí cada uno encuentra su propio diagnóstico.
- Lo que hay debajo es una tristeza que no se va, una depresión o algo que te desborda: ahí hace falta ayuda profesional, y este curso no la sustituye.
Quién te lo cuenta
Soy Nacho Luque
Llevo doce años dando clase de mindfulness. Por mis cursos han pasado más de 4.000 personas.
En el mindfulness hay varios pilares: la meditación, las prácticas del día a día y la reflexiva. Para mí, la reflexiva es la fundamental. Meditar está chupado; lo complicamos demasiado. Lo que de verdad te hace ganar tiempo es entender qué te saca de la calma.
Esta sesión la grabé en directo con más de setenta personas que iban escribiendo en el chat sus propias situaciones. Por eso es tan concreta.
Elige cómo verlo
Dos formas de entrar
El Club de Mindfulness
- Este curso, entero, si entras antes del 1 de enero de 2027.
- Las meditaciones y los directos del Club.
- Tu cuota se acumula como saldo a tu favor para retiros, encuentros y cursos.
Sin permanencia. Cancelas cuando quieras.
Desde el 1 de enero de 2027, a cada socio nuevo le entran los cursos express que se graben a partir de su alta; los anteriores, como este, se compran sueltos.
Solo este curso
- La grabación completa del curso: 1 h 10 min.
- Para verla a tu ritmo, cuando te venga bien.
Preguntas
¿Es en directo?
No. Es la grabación de una sesión que di en directo: 1 hora y 10 minutos de trabajo con un grupo. La ves cuando quieras.
¿Vamos a meditar?
No. Es práctica reflexiva: vamos a bucear en lo que pasa, lo que piensas, lo que sientes y lo que haces. Solo necesitas un cuaderno.
¿Necesito experiencia previa?
No. Se trabaja con ejemplos cotidianos, como el fin de semana, y luego tú lo llevas a tu situación.
¿Puedo comprarlo suelto?
Sí: 9 €, una sola vez, y es tuyo para siempre. En el Club lo tienes con todo lo demás, por 15 € al mes y sin permanencia.
¿Sustituye a una terapia?
No. Si lo que encuentras al bucear pesa demasiado, buscar ayuda profesional también forma parte del trabajo.
El próximo domingo por la noche
Vas a hacer balance del fin de semana. Quizá vuelva a salir un tres.
Pero esta vez sabrás mirar debajo: qué escena lo hundió, qué pensaste, qué sentiste, qué hiciste. Y qué podrías hacer distinto la próxima vez, aunque todo lo de fuera siga igual.
No es lo mismo empezar el lunes desde un tres que desde un seis.
