Mindfulness para descubrir los 9 tipos de hambre
Masterclass mensuales: una mujer medita sentada en la sabana junto a un gran león, al atardecer

Curso express · grabado en directo

¿Quién tiene hambre: tu estómago, tus ojos o el reloj?

Mindfulness para descubrir los 9 tipos de hambre

Una hora para descubrir qué te empuja de verdad hacia la comida. Con un ejercicio tan sencillo como una pasa, y que no vas a olvidar.

1 h 02 minNacho LuqueSin experiencia previa

¿Te suena?

Comer, comes. Hambre, no siempre.

A la puerta del cine Has cenado bien. Llegas al cine y huele a palomitas. Tu estómago te pide, por favor, que no. Y entras con el cubo en la mano.
Las dos de la tarde No tienes hambre. Pero son las dos, y a las dos se come. Te terminas el plato entero sin preguntarte nada.
En casa de alguien Ya no puedes más. Pero te sirven el segundo plato y te lo tomas: por educación, por no quedar mal, porque la comida no se tira.
Cualquier tarde Estás tranquilamente en el sofá y alguien pone palomitas en el microondas. No las ves. No las hueles todavía. Te ha bastado el sonido.

Lo llamamos todo «hambre».
Pero en casi todas estas escenas,
el estómago no había pedido nada.

Una barbacoa

«¿Entonces yo soy el cubo de la basura?»

En una formación, una alumna contó por qué se había apuntado. Fue por algo que le dijo su hijo en una barbacoa.

Le había preparado una hamburguesa. El niño dio un bocado y dijo que no quería más, que no tenía hambre. Ella le dijo que tenía que comérsela, porque si no, habría que tirarla a la basura.

«¿Entonces yo soy el cubo de la basura?»

A ella aquello le removió algo. Se dio cuenta de que muchas veces se come por una historia mental, no por hambre.

Y esas historias no se quedan en la mesa. Como veremos, pueden condicionar muchísimos otros comportamientos.

Lo que vas a entender

Nueve voces empujando hacia el plato

Si no te gusta la palabra hambre, cámbiala por esta pregunta: ¿quién me está empujando hacia la comida?

Los cinco sentidos. La vista: el carrito de postres. El olfato: las palomitas. El gusto: «qué rica está esta patata», y te acabas la bolsa. El tacto: el pan crujiente y calentito. Y el oído: alguien hablando de comida, el microondas.

El estómago. Pide cantidad: «dame lo que sea, que tengo hambre».

El cuerpo. Pide algo concreto: después de varios días de barbacoa, una ensalada; al volver tarde de fiesta, un caldo calentito.

La mente. Te da instrucciones: «come, que son las dos», «desayuna fuerte, que tienes una reunión», «cómetelo, que lo has pagado». Incluso «no lo comas»: lo prohibido también tira.

El corazón. Tiene que ver con cómo te sientes: el chocolate de la tarde, la tostada de más que alarga un rato agradable, el picoteo del aburrimiento.

De nueve, solo una es hambre de estómago.

La imagen que te vas a llevar

Un parque de atracciones con nueve niños

Imagina que entras en un parque de atracciones con nueve niños. Cada uno quiere montarse en una atracción distinta y no quiere saber nada de las demás.

Si solo le haces caso al que quiere la noria, y se monta en la noria una y otra vez, y los demás no se montan donde quieren… eso no termina bien.

Lo primero no es callar a nadie. Es saber quién está gritando más. De eso va esta sesión.

La práctica

Una pasa, nueve preguntas

En la clase cada uno tenía delante una pasa (quien no tenía, una almendra). Y la fuimos mirando con cada hambre por separado, de cero a diez.

Con los ojos Olvida que sabes lo que es. ¿Te comerías esto solo por su aspecto? Está arrugada. Hasta decimos «tan feo como una pasa».
Con el olfato y con el tacto Huélela. Luego, con los ojos cerrados, tócala. Si no supieras lo que es, ¿te la llevarías a la boca? En cuanto dices «parece un caramelo blandito», ya estás mezclando lo que te cuenta tu mente.
Con el oído y la boca Apriétala cerca de la oreja. Después métetela en la boca sin morderla. ¿A qué sabe? A nada. Ahora muérdela.
Por dentro ¿Qué dice tu estómago? ¿Tu cuerpo te pide pasas? ¿Qué te cuenta tu mente? ¿Y cómo te hace sentir?

Aquí no hay un resultado correcto. A una persona le parecían trozos de cartón; otra se las habría comido todas. Lo que importa es identificar qué está tirando de ti.

Qué hay dentro

Lo que vas a aprender

  1. Las cinco hambres de los sentidos. Vista, olfato, gusto, tacto y oído: cómo cada una te empuja por su cuenta.
  2. Estómago y cuerpo. La diferencia entre pedir cantidad y pedir algo concreto.
  3. El hambre mental. La hora, la costumbre, el «no se tira», el «lo he pagado» y lo prohibido.
  4. El hambre del corazón. Comer para sentirte bien, para alargar un buen rato o para llenar el aburrimiento.
  5. Distinguir mente y corazón. La mente da instrucciones; el corazón habla de cómo te sientes.
  6. El ejercicio de la pasa. Aislar cada hambre y puntuarla de cero a diez.
  7. Una práctica para cada comida. Un instante, con gente o a solas, sin cerrar los ojos ni parar la conversación.

Lo que haces después

Una vez al día, una pregunta

Esta noche te pones un plato de jamón. Antes de seguir, un instante: si tu estómago hablara, ¿cuánto te diría que te lo comieras? ¿Y tu cuerpo? ¿Y tus ojos? ¿Y tu olfato?

Puedes hacerlo en un almuerzo con más gente. Te han puesto una paella espectacular. ¿Dónde está lo espectacular? ¿En los colores, en el olor, en que tu estómago está vacío?

Y si a mitad de plato te preguntas «¿sigo o paro?», pregúntate también por qué. Visualmente no te lo comerías, pero huele que no veas. El estómago te dice que pares, pero lo has pagado.

Cada cosa que descubras, apúntala. Es como coger una ficha roja de un puzle de mil piezas: ahora no sabes si es un tejado o un coche. Cuando tengas más, verás el dibujo.

No busques el dibujo completo hoy. Solo anota qué hambre ha ganado esta vez.

Antes de decidir

Para quién es, y para quién no

Es para ti si…

  • Comes muchas veces sin hambre de estómago, y no sabes muy bien por qué.
  • Te terminas el plato «porque no se tira» o «porque lo has pagado».
  • Un olor, una imagen o un sonido te mandan directo a la cocina.
  • Quieres entender tu relación con la comida antes de intentar cambiarla.
  • Nunca has meditado: no hace falta.

No es para ti si…

  • Buscas una dieta: aquí nadie te dice qué tienes que comer.
  • Quieres resultados sin pararte a observar: esta sesión va de darte cuenta.
  • Tienes un trastorno de la conducta alimentaria o una relación con la comida que te desborda: ahí el trabajo se hace con ayuda profesional, y este curso no la sustituye.
Nacho Luque

Quién te lo cuenta

Soy Nacho Luque

Llevo doce años dando clase de mindfulness. Por mis cursos han pasado más de 4.000 personas.

En esta sesión no te voy a decir qué comer. Cada uno va a comer lo que quiera. Lo que buscamos es que sepas quién manda cuando comes. Para que tu satisfacción con la comida sea alta y, sobre todo, estable. Porque puedes ser la persona más satisfecha del mundo hinchándote de chocolate… y a los diez minutos, ya no.

La grabé en directo con un grupo que iba descubriendo sus propias hambres. Por eso no es una charla: es una clase práctica.

Elige cómo verlo

Dos formas de entrar

La que te recomiendo

El Club de Mindfulness

15 € al mes
  • Este curso, entero, si entras antes del 1 de enero de 2027.
  • Las meditaciones y los directos del Club.
  • Tu cuota se acumula como saldo a tu favor para retiros, encuentros y cursos.
Entrar al Club por 15 €

Sin permanencia. Cancelas cuando quieras.
Desde el 1 de enero de 2027, a cada socio nuevo le entran los cursos express que se graben a partir de su alta; los anteriores, como este, se compran sueltos.

Solo este curso

9 € una vez
  • La grabación completa del curso: 1 h 02 min.
  • Para verla a tu ritmo, cuando te venga bien.
Comprar solo este curso por 9 €

Preguntas

¿Es en directo?

No. Es la grabación de una sesión que di en directo: 1 hora y 2 minutos. La ves cuando quieras.

¿Necesito algo para hacerlo?

Ten a mano una pasa o un puñado de pasas. Si no tienes, vale cualquier alimento: en la clase hubo quien lo hizo con una almendra. Y si te apetece, un cuaderno para apuntar.

¿Es parte de un curso más largo?

Sí: es una sesión de una formación sobre alimentación consciente que di en directo. Empieza repasando las nueve hambres desde cero, así que se puede seguir sin haber visto las demás.

¿Me va a decir qué tengo que comer?

No. Aquí no queremos modificar nada todavía. Queremos darnos cuenta de qué tira de nosotros. Ese es el primer paso.

¿Sustituye a un tratamiento?

No. Si tienes un trastorno de la conducta alimentaria o una relación con la comida que te desborda, este trabajo se hace con el profesional que te acompaña.

¿Puedo comprarlo suelto?

Sí: 9 €, una sola vez, y es tuyo para siempre. En el Club lo tienes con todo lo demás, por 15 € al mes y sin permanencia.

La próxima vez que vayas a por algo de comer

No hace falta que cierres los ojos ni que dejes de hablar. Basta con un instante.

¿Quién me está empujando ahora mismo?

Puede que sea tu estómago. Puede que sea la hora. Puede que sea el olor. Cuando lo sabes, ya no comes igual.

Esto es para socios del Club

Y algo que casi nadie sabe: la cuota se te acumula como saldo a tu favor, y puedes gastarlo en retiros, encuentros y cursos. No es un gasto que se evapora cada mes.

Hazme socio — 15 €/mes