Mindfulness para atravesar las crisis de ansiedad
Mindfulness para ataques de ansiedad y pánico: una mujer angustiada, con la mano en el pecho, y un león rugiendo detrás de ella

Curso express · grabado en directo

Cuanto más luchas contra la crisis, más fuerte aprieta.

Mindfulness para atravesar las crisis de ansiedad

Te dicen «respira». Lo intentas, y te ahogas más. El problema no es que no sepas respirar: es que estás peleando contra la ola. Este curso te enseña a dejar que pase sin que te arrastre, con un protocolo de cuerpo, no de fuerza de voluntad: manos, exhalación y vibración.

2 h 52 minNacho LuqueGrabado en directo

¿Te suena?

Llega de golpe. Y en un segundo, todo va de ti.

En la sala de espera Estabas pendiente de si el cliente te atendería o no. De pronto te falta el aire. Ya no importa el cliente. Solo piensas una cosa: «me estoy muriendo».
En mitad de una reunión El corazón se dispara, el cuerpo arde. Alguien se acerca y te dice «respira, respira». Lo intentas. Y te ahogas más.
Después Pasó. Como siempre, a base de respirar a la desesperada o de lo que te ayuda a cortarla. Te quedas por los suelos. Y con una frase en la cabeza: «otra más no la soporto».

Miedo a desmayarte. Miedo a perder el control. Miedo a morirte.
Son los tres miedos de una crisis.
Y la lucha contra ellos es la que hace que la crisis apriete más.

Lo que nadie te ha contado

La crisis no es la avería. Es la válvula de escape.

Piensa en un termo eléctrico. La resistencia calienta el agua y un termostato la corta a tiempo. Si el termostato empieza a fallar, el agua se calienta de más y la presión sube, día tras día. Eso sería la ansiedad: algo pasa en tu vida y tu cuerpo lleva demasiado tiempo trabajando de más.

Para que aquello no reviente, el termo tiene una válvula de escape. Cuando hay demasiada presión, se abre y suelta un chorro de agua que lo pone todo perdido. Asusta. Pero gracias a ella no explota nada.

La crisis es esa válvula. Tu cuerpo intentando soltar presión.

¿Y qué hacemos cuando se abre? Coger un trapo y taponarla. Respirar para cortarla, salir corriendo, buscar lo que sea que la pare. Es lo más lógico del mundo… y es lo que la alarga. Cuanto más intentas que pare, más se pelea tu cuerpo contigo.

Este curso va de lo contrario, que es muy poco intuitivo: no taponar la válvula. Ayudarla a soltar presión.

Una noche cualquiera en casa

«Ha sido Caña»

En casa tenemos una galga ya muy vieja, Caña. Algunas noches hace ruido, o tira algo, y mi mujer se sobresalta.

Yo le digo: «Ha sido Caña». Y en ese momento se le baja todo. Le quedan restos en el cuerpo, las palpitaciones del susto. Pero ya sabe lo que es. Ya no es un peligro: es Caña.

Un nombre trae certidumbre. Y la certidumbre baja la alarma.

Con la crisis pasa igual. «Ataque» le dice a tu cerebro que te están atacando, y tu cerebro se defiende: huir o luchar. «Crisis» ya es otra cosa, algo que se gestiona. Y si encima le pones un nombre propio —la Benemérita, que asusta pero viene a avisarte; Mercedes, la vecina pesada del quinto; Hulk— le quitas una barbaridad de fuerza.

Me río cuando lo cuento. Pero funciona.

El protocolo Atraviesa

Esto no va de mentalizarte. Va de biología.

Tu sistema nervioso tiene un acelerador y un freno. En una crisis manda el acelerador. No vamos a pelearnos con él: vamos a activar el freno. Y el freno tiene un cable, el nervio vago, que se puede activar físicamente.

Las manosUna mano sobre el esternón y la otra encima, presionando suave y sin parar.
La exhalaciónInhalas corto y sueltas el aire largo, como si soplaras una vela sin llegar a apagarla.
La vibraciónUn ronroneo grave en la garganta que notas en las manos. Como cuando acunas a un bebé contra el pecho.
QuedarteUno o dos minutos así. Y luego te quedas sintiendo lo que queda, sin pelearte con ello.

Lo vas a hacer en directo, con el grupo. Y después viene la parte que casi nadie hace: un rato de relajación de verdad, porque tu cuerpo lo necesita, y una reflexión en frío para ver qué fallaba en el termostato: qué estabas necesitando y no estabas atendiendo.

Que te dé un poco de vergüenza hacerlo delante de alguien es normal. Más vergüenza da acabar en el suelo sin aire. Y si puedes, siempre te queda el baño.

Qué hay dentro

Lo que vas a aprender

  1. Ansiedad y crisis no son lo mismo. En la ansiedad algo pasa en tu vida. En la crisis, algo te pasa a ti. Y se trabajan distinto.
  2. Crisis de ansiedad y ataque de pánico. En qué se parecen, en qué se diferencian y por qué a veces el pánico llega sin saber de dónde.
  3. La válvula de escape. Por qué todo lo que haces para cortar la crisis la alarga.
  4. Reconocerla y nombrarla. Cambiar «ataque» por «crisis» y ponerle nombre propio para que tu cerebro baje la guardia.
  5. El protocolo Atraviesa. Manos en el esternón, exhalación larga y vibración para activar el nervio vago.
  6. Quedarte y luego descansar. Qué hacer cuando la ola pasa: unos minutos sintiendo y una meditación corta de relajación.
  7. El rastro de la crisis. En frío, qué estaba necesitando y no estaba atendiendo: descanso, pedir ayuda, poner un límite…
  8. Los tres bloques. Antes, durante y después, en un folio. Tu mapa para la próxima vez.

Por qué se entrena

Como aparcar en Triana

Si vienes a verme a Triana y te pasas una hora dando vueltas para aparcar, ir a verme se convierte en lo peor. Hasta que alguien te dice: aparca en esa calle, que siempre hay sitio.

La primera vez es solo una idea. La segunda, vas, aparcas a la primera, y la idea se convierte en experiencia. La tercera ya vas en automático.

Con la crisis es igual. La primera vez que la atraviesas sin salir corriendo, tu cerebro aprende que no ha podido contigo.

Mientras tanto, cada crisis que tapas a la desesperada le deja a tu cerebro el mismo registro: que esto es lo peor y que no puedes con ello. Y la siguiente llega con ese registro puesto.

No te va a salir perfecto mañana. Es un entrenamiento. Por eso el curso no se queda en el momento de la crisis: te enseña también a prepararlo en frío, para que la siguiente te pille con el camino aprendido.

Antes de decidir

Para quién es, y para quién no

Es para ti si…

  • Has tenido crisis de ansiedad o de pánico y te asusta la siguiente.
  • Cuando llega, respiras a la desesperada o buscas lo que sea que la corte, y sales agotado.
  • Te han dicho mil veces «respira» y en ese momento no puedes.
  • Acompañas a alguien que las tiene y no sabes qué hacer: en el curso se habla también del papel del acompañante.

No es para ti si…

  • Buscas una técnica para que no vuelva a pasarte nunca: esto es un entrenamiento, no una promesa.
  • Nunca te han visto un médico y no sabes si lo que te pasa es ansiedad: eso va primero.
  • Estás ante un trastorno de pánico, un trauma o un riesgo clínico y no tienes apoyo profesional: ahí el trabajo se hace con ayuda, y este curso no la sustituye.

Nada de esto te pide dejar ni tocar una medicación sin tu médico.

Nacho Luque

Quién te lo cuenta

Soy Nacho Luque

Llevo doce años dando clase de mindfulness. Por mis cursos han pasado más de 4.000 personas.

En esta sesión no hay nada de lenguaje técnico. Hay termos, partidos de pádel, galgas y aparcamientos en Triana, porque así se entiende rápido lo que te pasa por dentro.

La grabé en directo, una tarde de domingo, con un grupo que preguntaba, practicaba conmigo y contaba sus propias crisis. Por eso dura lo que dura: no es una charla, es una sesión de trabajo.

Elige cómo verlo

Dos formas de entrar

La que te recomiendo

El Club de Mindfulness

15 € al mes
  • Este curso, entero, si entras antes del 1 de enero de 2027.
  • Las meditaciones y los directos del Club.
  • Tu cuota se acumula como saldo a tu favor para retiros, encuentros y cursos.
Entrar al Club por 15 €

Sin permanencia. Cancelas cuando quieras.
Desde el 1 de enero de 2027, a cada socio nuevo le entran los cursos express que se graben a partir de su alta; los anteriores, como este, se compran sueltos.

Solo este curso

9 € una vez
  • La grabación completa del curso: 2 h 52 min.
  • Para verla a tu ritmo, cuando te venga bien.
Comprar solo este curso por 9 €

Preguntas

¿Es en directo?

No. Es la grabación de una sesión que di en directo: 2 horas y 52 minutos de trabajo con un grupo. La ves cuando quieras, y las veces que quieras.

¿Necesito haber meditado antes?

No. El protocolo es físico: las manos, la exhalación y la vibración. Lo hacemos juntos durante la sesión, y también una meditación corta para después de la crisis.

¿Me va a quitar las crisis?

No te lo voy a prometer. Lo que vas a aprender es a no taponar la válvula: a atravesar la crisis en vez de pelearte con ella, y a entender en frío qué te estaba pidiendo. Es un entrenamiento, y como todo entrenamiento, se nota practicando.

¿Sustituye a una terapia o al médico?

No. Si tienes ataques de pánico intensos, un trauma o dudas sobre lo que te pasa, esto se hace con ayuda profesional. Y nada de lo que se cuenta aquí te pide tocar tu medicación.

¿Y si en ese momento no puedo apartarme?

En la sesión se habla de eso: de hacerlo donde estés aunque te dé apuro, de irte un momento al baño si puedes, y de una pausa más sencilla, de tres tiempos, para los momentos de mucha tensión que todavía no son una crisis.

¿Qué diferencia hay entre el Club y comprarlo suelto?

Suelto tienes este curso. En el Club lo tienes junto con las meditaciones y los directos del Club, y lo que pagas cada mes se queda como saldo a tu favor. Son 15 € al mes, sin permanencia.

La próxima vez que llegue la ola

Vas a notar el calor, el corazón disparado, la falta de aire. Vas a sentir el impulso de cortarla como sea.

Puedes volver a pelearte con ella hasta quedarte por los suelos. O puedes decir su nombre, poner las manos en el pecho, soltar el aire despacio… y quedarte.

Me ha venido la ola, pero no me ha arrastrado.

Esto es para socios del Club

Y algo que casi nadie sabe: la cuota se te acumula como saldo a tu favor, y puedes gastarlo en retiros, encuentros y cursos. No es un gasto que se evapora cada mes.

Hazme socio — 15 €/mes