Mindfulness para una satisfacción duradera, más allá del hambre emocional
Masterclass mensuales: una mujer medita sentada en la sabana junto a un gran león, al atardecer

Curso express · grabado en directo

No esperes a tener sed para beber.

Mindfulness para una satisfacción duradera, más allá del hambre emocional

Una sesión para dejar de usar la comida como refugio rápido cuando estás mal, y construir a lo largo del día un suelo de satisfacción que no se desmorone en cuanto abras la nevera.

56 minNacho LuqueSin experiencia previa

¿Te suena?

Cuando estás mal, la comida está a mano. Demasiado a mano.

Al llegar a casa Ha sido una mañana difícil: preocupación, enfado, cansancio. Abres la cocina y vas directo al dulce. O al pan con embutido. O a los frutos secos. Nadie se prepara un buen guiso en ese momento.
Al final del día Te has pasado el día haciendo cosas y no te has dado cuenta de nada. Te sientas por fin, y entonces llega toda la ola. Y la ola te arrastra hacia la comida.
Justo cuando más lo necesitas Estás mal y tienes mucho trabajo. ¿Qué es lo primero que dejas? El gimnasio. Meditar. Todo lo que tiene que ver con cuidarte. Lo que te daba fuerza.

No buscas comer.
Buscas sentirte bien.
Y la comida es el camino más rápido.

Lo que pasó al empezar la clase

Un niño gritando en el patio. Y daba igual.

Empezamos la sesión con una meditación. Una de las alumnas tenía la ventana abierta y, en el patio de su vecina, un niño gritando.

Al terminar dijo que la había disfrutado muchísimo. Que lo estaba escuchando… y que le daba igual.

No le habíamos buscado el silencio perfecto ni la mejor música. Habíamos ido soltando pequeños ingredientes: la música, el fresquito de la ventana, las ganas con las que llegó. Muchas pequeñas fuentes de satisfacción.

Cuando la satisfacción de fondo es alta, el ruido pierde fuerza.

Con la comida pasa lo mismo. Si tu día tiene un suelo de satisfacción, lo que te pasa no te empuja tanto hacia la nevera.

Lo de siempre

Cuidarse a golpes no funciona

Solemos cuidarnos a base de acciones puntuales. La típica operación bikini: una dieta que nos chirría por todos lados durante una temporada. Puede estar muy bien, pero al final genera lucha.

Y cuando la emoción aprieta, la mente no quiere planes a largo plazo. Quiere estar bien ya.

Si tocas un cazo y te quemas, no te paras a pensar por dónde cogerlo. Lo sueltas. Primero escapas.

Con la ansiedad, la preocupación o el enfado hacemos lo mismo: buscamos lo que nos saque de ahí más rápido. Y lo más rápido casi nunca es lo que más nos cuida.

Como quedarte en la cama cuando suena el despertador del deporte: a gusto un rato, y luego viene la autocrítica.

Lo que vas a entender

Por qué vas al dulce y no a la paella

En la clase hicimos una lista en la pizarra. Primero, las emociones que nos llevan a comer con más impulsividad: ansiedad, preocupación, enfado, frustración, cansancio… y también la euforia.

Después, lo que comemos en esos momentos: dulce, pan, embutido, chocolate, patatas fritas, frutos secos.

¿Qué tienen en común? Son energéticos. Y sobre todo, son rápidos. Casi no hay que prepararlos, casi no tienen envoltorio. Los coges y para dentro.

Luego escribimos lo contrario de cada emoción: relajación, tranquilidad, alegría, satisfacción, vitalidad. Ese es el sitio al que de verdad queremos llegar.

Hay dos caminos para llegar ahí. Uno dura lo que dura el bocado. El otro, bastante más.

El método

Cuatro unidades de satisfacción

Hay cosas que también son rápidas y también te hacen sentir bien, pero que no son comer. Las que salieron en la clase: una ducha, una pequeña meditación, un rato de lectura, poner música, dibujar, regar las plantas, darte crema, hablar con alguien de tu familia.

La diferencia está en lo que dura. El chocolate te sube un rato y luego, a veces, viene la culpa. Después de leer o de regar las plantas, te alegras de haberlo hecho.

Imagina que al día necesitas cuatro unidades de satisfacción. Es solo un ejemplo, pero sirve:

UnaUna acción que te cuida.
DosOtra acción que te cuida.
TresUna tercera.
CuatroLa comida, disfrutada con los cinco sentidos.

No renuncias a la hamburguesa ni al chocolate. Solo dejas de pedirle a la comida que te dé las cuatro.

Por qué funciona

No es lo mismo llegar con un tres que con un siete

Si vas por el día con un siete de satisfacción y quieres un ocho, es fácil. Vas a una hamburguesería, disfrutas del sabor de la hamburguesa y quizá ni te pides las patatas.

Pero si vas con un tres, es muy posible que acabes repitiendo patatas y pidiendo la grande. Te la estás devorando. Durante un instante eres un siete, un ocho… y luego vuelves abajo.

El trabajo no es pelearte con ese momento. Es no llegar a él con un tres.

Por eso: no esperes a tener sed para beber. Hidrátate durante todo el día. No esperes a estar mal para cuidarte.

Qué hay dentro

Lo que vas a aprender

  1. Qué emociones te mandan a la cocina. No solo la ansiedad: también el cansancio, el enfado o la euforia.
  2. Por qué eliges lo que eliges. Lo que tienen en común los alimentos a los que vas cuando estás mal.
  3. El modo supervivencia. Por qué tu cerebro quiere estar bien ya, aunque dure lo que dura un bocado.
  4. Lo contrario de cada emoción. A dónde quieres llegar de verdad cuando vas a por comida.
  5. Tu lista de acciones que cuidan. Rápidas, fáciles, y de las que te alegras después.
  6. Las cuatro unidades de satisfacción. Tres que vienen de cuidarte y una de comer disfrutando.
  7. Voluntad y motivación. Por qué al principio cuesta, y por qué después apetece.

Lo que haces después

Un experimento de una semana

Elige tres acciones de tu lista. No «irme al campo» o «viajar»: tres que de verdad puedas hacer todos los días. Si meditar te resulta fácil, una es meditar. Si es leer, quince o veinte minutos de lectura.

Cada día, comprueba si las has hecho. Y en las comidas, disfruta: come más lento, saborea, negocia. No te prives.

Al final de la semana, mira si tu nivel medio de satisfacción ha sido mayor que el de otra semana.

Cuando estás mal, al principio te tienes que obligar. Cuando empiezas a estar mejor, es que te apetece.

Antes de decidir

Para quién es, y para quién no

Es para ti si…

  • Cuando estás nervioso, enfadado o agotado, acabas en la cocina.
  • Sabes perfectamente que tienes que comer menos, pero no lo consigues.
  • Lo primero que dejas cuando vas mal es todo lo que te cuida.
  • Has probado a cuidarte a golpes, con dietas de temporada, y acabas peleándote.
  • Nunca has meditado: no hace falta.

No es para ti si…

  • Buscas una dieta o una lista de alimentos permitidos.
  • Quieres una técnica para frenar un atracón en el momento: aquí se trabaja en prevenir, no en apagar el fuego.
  • Tienes un trastorno de la conducta alimentaria o una relación con la comida que te desborda: ahí el trabajo se hace con ayuda profesional, y este curso no la sustituye.
Nacho Luque

Quién te lo cuenta

Soy Nacho Luque

Llevo doce años dando clase de mindfulness. Por mis cursos han pasado más de 4.000 personas.

Esta es una de las sesiones que más me gustan. Porque cuando te funciona, te das cuenta de que lo puedes poner en marcha tú, y se convierte en un chequeo rápido: el día que estás peor, miras tu lista y ves que llevas tres días sin hacer nada de lo que te cuida.

La grabé en directo con un grupo que llevaba varias semanas trabajando su relación con la comida.

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Dos formas de entrar

La que te recomiendo

El Club de Mindfulness

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  • Este curso, entero, si entras antes del 1 de enero de 2027.
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Desde el 1 de enero de 2027, a cada socio nuevo le entran los cursos express que se graben a partir de su alta; los anteriores, como este, se compran sueltos.

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Preguntas

¿Es en directo?

No. Es la grabación de una sesión que di en directo: 56 minutos. La ves cuando quieras.

¿Es parte de un curso más largo?

Sí: es una sesión de una formación sobre alimentación consciente que di en directo, y a veces alude a sesiones anteriores. Su propuesta, el experimento de la semana, se entiende y se practica por sí sola.

¿Tengo que dejar el chocolate?

No. No se trata de renunciar a nada. Se trata de que la comida no tenga que cargar sola con todo tu bienestar.

¿Necesito haber meditado antes?

No. Lo que se propone son acciones sencillas de tu día a día. Meditar puede ser una de ellas, si te va bien.

¿Sustituye a un tratamiento?

No. Si tienes un trastorno de la conducta alimentaria o una relación con la comida que te desborda, este trabajo se hace con el profesional que te acompaña.

¿Puedo comprarlo suelto?

Sí: 9 €, una sola vez, y es tuyo para siempre. En el Club lo tienes con todo lo demás, por 15 € al mes y sin permanencia.

La próxima vez que llegues a casa con un tres

Vas a sentir ese imán que te empuja hacia la cocina. Hacia lo rápido, lo que no hay que preparar.

Esta vez puede ser distinto: llegar con algo más que un tres. Porque a lo largo del día ya te has dado una ducha sin prisa, has leído un rato, has hablado con alguien.

No esperes a tener sed para beber.

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Y algo que casi nadie sabe: la cuota se te acumula como saldo a tu favor, y puedes gastarlo en retiros, encuentros y cursos. No es un gasto que se evapora cada mes.

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