Curso express · grabado en directo
No eliges todo lo que duele. Sí puedes dejar de multiplicarlo.
Mindfulness para descubrir que el sufrimiento es opcional
Puedes conseguir que tu hijo se calle o que te cambien el vino… y aun así sentir que has perdido la tarde. Ganar la pelea no es lo mismo que quedarte tranquilo. Este curso no es para que deje de dolerte lo que pasa: es para que dejes de echarle sal.
¿Te suena?
Te sales con la tuya. Y aun así, pierdes.
Lo que pasó dolió una vez.
Lo que hiciste después lo multiplicó.
Y la factura la pagas tú.
El mantra que nadie dice en voz alta
«Sufro, pero llevo razón»
Tu mente funciona como un trayecto de A a B. Vas a una celebración para pasarlo bien y tiene su lista: buen sitio, la gente que te gusta, buena comida… y el vino a su temperatura.
Si una casilla falla, salta la alarma. Y te lanzas a corregirla: te quejas, insistes, discutes. A lo mejor consigues que te cambien el vino. Y por el camino has perdido la tarde que querías salvar.
Ganar la discusión no siempre mejora la vida.
Este curso va de lo contrario: dejar de pelear por la casilla para no perder el resto.
Lo que vas a entender
Tres capas. Solo una es inevitable.
Lo que ocurre. El atasco, la contestación, el vino caliente. Esa primera carga ya está ahí.
Cómo te lo tomas. Si te enfadas y lo alimentas («hay que ver, hay que ver»), añades una segunda.
Cómo te tratas por haber reaccionado así. «Desde luego, Nacho, qué poco tolerante eres». La tercera, y a veces la que más pesa.
Separarlas cambia mucho. Quizá no puedas tocar el hecho. Pero la pelea con él, y la forma en que te castigas después, sí.
El mecanismo
Dolor por resistencia
Tu hijo te contesta mal. Eso duele, pongamos un siete. Hoy no puedes evitarlo: ya ha pasado.
Tú gritas para que pare. Esa es tu resistencia: pongamos un tres. Siete por tres, veintiuno. Lo que empezó doliendo un siete ha acabado en un veintiuno de mal ambiente.
No son matemáticas, es un recordatorio de dónde mirar. Si tu resistencia baja a dos, el mismo dolor deja un catorce. Si llega a cero, el sufrimiento también.
El dolor es inevitable. El sufrimiento es opcional.
Por dónde empezar
¿Dónde pesa tu mochila?
Arreglar de golpe toda la insatisfacción de tu vida es imposible. Lo que sí puedes hacer es buscar un punto donde apoyar la palanca.
Durante una semana apuntas lo que impidió que cada día fuera bueno. Imagina que salen diez situaciones: tres son atascos y dos son esperar a alguien que llega tarde. Debajo de las cinco quizá esté el mismo pensamiento: «estoy perdiendo el tiempo».
Si tu mochila pesara cien kilos, treinta estarían en los atascos. Mejora tu relación con los atascos y te quitas treinta kilos de golpe.
Y si lo que pesa es algo enorme, un duelo o una época muy oscura, este curso no lo va a resolver. Pero sí puede ayudarte con los pequeños momentos dentro de eso: la cerveza con las amigas a la que no vas, el deporte que no haces.
La idea que lo cambia todo
Antes de añadir, deja de echar sal
Si la comida te sale salada, puedes buscar ingredientes para arreglarla: un poco de esto, un poco de jengibre… O puedes dejar de echarle tanta sal.
Tu mente tiene un botón de «arréglalo ya»: es lo que se llama el modo hacer. Si algo falla, hace algo. El mindfulness propone lo contrario, no hacer. Si lo que haces te deja peor, prueba primero a dejar de hacerlo. No a hacer otra cosa: a dejar de hacer esa.
¿Cómo saber si un recurso te sirve? Hay una prueba sencilla: si cuando lo recuerdas al día siguiente te alegras de haberlo usado, funciona. Si no te alegras, no te está ayudando.
A veces hay que bajar un poco más. Quizá no es el tono borde: es el enfado de debajo. Y quizá el enfado viene de que exiges mucho respeto. Entonces lo que hay que soltar es eso.
Qué hay dentro
Lo que vas a aprender
- El modo hacer. Cómo tu mente convierte cualquier plan en una lista de casillas, y por qué una que falla te amarga el día.
- «Sufro, pero llevo razón». Cuándo ganar el momento te cuesta el resto del día.
- Las tres capas. Lo que ocurre, cómo te lo tomas y cómo te tratas. Y en cuál tienes margen.
- Acotar el problema. Encontrar la situación que más se repite y empezar por ahí.
- Dolor por resistencia. Qué parte es inevitable y qué parte la estás añadiendo tú.
- La utilidad y la inutilidad de lo que haces. Por qué tu cerebro repite algo que luego te pasa factura.
- Dejar de hacer. Por qué es el primer paso, antes que cualquier técnica nueva.
- La pausa de tres tiempos. Para acordarte de no hacer justo cuando la escena se repite.
Lo que haces después
Una hipótesis, y mañana la pruebas
En el curso haces una visualización guiada con tu situación: qué pasa, qué haces, para qué te sirve en el momento y qué te cuesta después. Luego te imaginas en la misma escena sin hacerlo. Y compruebas si esa versión sabe un poco menos amarga.
Si es así, tienes una hipótesis. No una certeza: una hipótesis que vas a probar la próxima vez que pase.
Es como cuando te digo que en tal calle siempre hay aparcamiento. Si la próxima vez te acuerdas, vas y aparcas, ya no necesitas que te lo diga nadie. Así se crea un hábito nuevo: probándolo una vez y viendo que funciona.
Antes de decidir
Para quién es, y para quién no
Es para ti si…
- Hay una situación que se repite y cada vez te deja peor.
- Consigues lo que querías en el momento y luego lo pagas con mal ambiente, culpa o rumiación.
- Después de reaccionar, te machacas por haber reaccionado.
- Sientes que tu vida va acumulando peso y no sabes por dónde empezar a quitarlo.
- Nunca has meditado: no hace falta.
No es para ti si…
- Buscas que deje de dolerte: aquí se aprende a no añadir una segunda carga.
- Esperas arreglar toda tu vida de una sentada. Se empieza por una situación concreta.
- Atraviesas un duelo, una depresión u otra dificultad que necesita apoyo profesional: este curso puede ayudarte con pequeños momentos, pero no sustituye esa ayuda.
No se trata de soportar abuso, peligro o daño evitable. Nada de esto te pide quedarte ante la violencia o un riesgo real, ni tocar una medicación sin tu médico.
Quién te lo cuenta
Soy Nacho Luque
Llevo doce años dando clase de mindfulness. Por mis cursos han pasado más de 4.000 personas.
Cuando alguien me pregunta qué tiene que hacer para mejorar la relación con su hijo, mi respuesta casi siempre es la misma: antes de hacer algo, tendrás que dejar de hacer. Ya estás haciendo algo, y no te funciona.
Este curso lo grabé en directo, con un grupo que trajo sus propias situaciones: el trabajo, los hijos, el desorden de casa. Por eso no es una charla: es una sesión de trabajo.
Elige cómo verlo
Dos formas de entrar
El Club de Mindfulness
- Este curso, entero, si entras antes del 1 de enero de 2027.
- Su manual práctico en PDF, de 15 páginas, con un entrenamiento de dos semanas.
- Las meditaciones y los directos del Club.
- Tu cuota se acumula como saldo a tu favor para retiros, encuentros y cursos.
Sin permanencia. Cancelas cuando quieras.
Desde el 1 de enero de 2027, a cada socio nuevo le entran los cursos express que se graben a partir de su alta; los anteriores, como este, se compran sueltos.
Solo este curso
- La grabación completa del curso: 2 h 26 min.
- Para verla a tu ritmo, cuando te venga bien.
Preguntas
¿Es en directo?
No. Es la grabación de una sesión que di en directo: 2 horas y 26 minutos de trabajo real con un grupo. La ves cuando quieras.
¿Necesito haber meditado antes?
No. Las prácticas son una reflexión guiada con los ojos cerrados y una pausa de respiración. Se pueden hacer sin experiencia.
¿Me va a quitar lo que me duele?
No, y desconfía de quien te lo prometa. Hay cosas que hoy no puedes cambiar. El objetivo es que dejes de añadir sufrimiento encima. Si al no hacer la experiencia resulta un poco menos amarga, ya has quitado peso.
¿Sustituye a una terapia?
No. Si estás pasando un duelo, una depresión o tienes cualquier duda sobre tu caso, este trabajo se hace con ayuda profesional.
¿Qué diferencia hay entre el Club y comprarlo suelto?
Suelto tienes este curso. En el Club lo tienes con su manual en PDF y con todo lo demás del Club, por 15 € al mes y sin permanencia.
La próxima vez que pase lo de siempre
Va a doler, igual que siempre. Vas a notar el impulso de corregirlo ya: contestar, insistir, darle vueltas.
Tienes dos opciones: seguir echando sal, como siempre, o hacer tu pausa. Notar el nudo en el estómago sin pelearte con él… y no añadir nada más.
No eliges todo lo que duele. Sí puedes dejar de multiplicarlo.
