Curso express · grabado en directo
Llevas años exigiendo a los demás lo que tú podrías poner.
Mindfulness para vivir según tus valores
Que tu hija resople. Que tus amigas queden sin avisarte. Que te mientan. Llevas tiempo esperando que los demás cambien para poder estar tranquilo. Y no cambian. Este curso te enseña a encontrar lo que tú puedes poner en esas situaciones de cada semana, para que dejen de amargarte el día.
¿Te suena?
Estabas bien. Hasta que pasó.
No son grandes dramas.
Pero cuando se repiten cada semana,
pesan en la mochila como piedras.
Lo de siempre
Insistir. Enfrentarte. Irte. Callarte.
Cuando algo así ocurre, tu mente lo vive como una alarma: esto no debería estar pasando. Y te empuja a arreglarlo. Insistes desde el enfado. Te enfrentas. Te vas. O te callas «para no liarla más».
A veces, en el momento, hasta funciona. Pero al rato, o al final del día, ahí está otra vez la insatisfacción. Y la situación se queda donde estaba.
Lo que haces no funciona. Así que no se trata solo de dejar de hacerlo, sino de añadir otro ingrediente.
Este curso va de encontrar ese ingrediente. Uno que funcione siempre, lo ponga quien lo ponga.
Lo que vas a entender
Fuiste a Ibiza a buscar paz. Y te quedaste sin moto.
Imagina un viaje de diez. Unos van a Ibiza por la fiesta. Tú ibas buscando paz: recorrer la isla en moto hasta una cala escondida. Si vuelves con mucha fiesta y nada de paz, ha sido un buen viaje, pero no el que querías. Ese viaje está incompleto.
Ahora imagina que el martes no queda ni una moto de alquiler. Si te enfadas tanto que te pasas el día discutiendo para conseguir una, a lo mejor la consigues. Pero de paz, poca.
La moto era el recurso. Lo que necesitabas era la paz.
En tus relaciones pasa igual. Que tu hija haga las cosas con ganas, que te avisen a tiempo, que no te mientan, son tus motos. Si te dejas la piel peleando por ellas, puedes acabar cargándote justo lo que más valoras.
El mecanismo
«Me enfada porque pienso que…»
En el curso aprendes a completar una frase muy sencilla. «Que mi hija resople me enfada porque pienso que…». Y la mente lo suelta: que no se pone en mi lugar. «Que me mientan me enoja porque pienso que…»: que me toman por ingenua. «Que no se presente sin avisar me frustra porque pienso que…»: que me falta al respeto.
Lo que te molesta no es tanto lo que pasa como lo que tu mente prioriza. Y luego hace algo muy humano: te lo encarga. «Tú tienes que ser empático conmigo». «Tú tienes que ser amable». Si no lo eres, el culpable de que yo esté mal eres tú.
Hay un ejemplo que lo deja claro. Estás en una isla desierta con otra persona y ella se encarga de traer la comida. Un día deja de traerla. El primer día te enfadas. El segundo, te pones triste. El tercero, te entra la angustia. El cuarto, o te mueres de hambre o vas tú a buscarla.
El ingrediente secreto
Dos columnas y una palabra
Si valoras la empatía y no te sale ser empático en ese momento, no pasa nada. La pregunta es otra: ¿qué sabes hacer? ¿Sabes ser amable? ¿Sabes escuchar? Pues pon eso.
Y para saber cuál pesa más: si te quedas sin calefacción y tienes que quemar los muebles para no pasar frío, empiezas por lo que menos valoras. El último mueble que te queda es tu valor.
Qué hay dentro
Lo que vas a aprender
- Lo que prioriza tu mente y lo que priorizas tú. Por qué tu cerebro, como máquina de supervivencia, se fija en lo que va mal y pasa por alto lo que te llena.
- El peso de tu mochila. Ponerle nota del cero al diez a las situaciones que te pesan y ver cuáles se repiten.
- La frase que lo destapa. «Me enfada porque pienso que…», y lo que hay debajo de cada enfado.
- El viaje incompleto. La diferencia entre el recurso que pides (la moto) y la necesidad que quieres cubrir (la paz).
- Los encargos. Cómo le traspasas a otro la responsabilidad de que tú estés bien, y por qué no funciona.
- Tus dos columnas. Para encontrar esa palabra que te llena cuando la das y cuando la recibes. Puede ser distinta con tu hijo, con tu pareja o en el trabajo.
- Cuando dos valores chocan. Lo que espera de ti tu manada frente a lo que te llena a ti, y por qué en el siete se vive mucho mejor que en el diez.
Lo que haces después
Un simulador de vuelo para lo que se repite
Un piloto se mete en el simulador para aprender a aterrizar con un solo motor. A lo mejor no le pasa nunca. Pero si le pasa, lo tiene entrenado.
El curso termina con una meditación así. Bajas, exhalación a exhalación, hasta esa escena que se repite. La revives y la pones en pausa. Completas la frase. Eliges la palabra de la que te gustaría ser ejemplo para esa persona. Y te inventas otra versión de la escena, en la que tú eres un ejemplo de eso. Si te deja mejor sabor, ya tienes una hipótesis para probar.
Y luego, la práctica de cada día:
Antes de decidir
Para quién es, y para quién no
Es para ti si…
- Hay situaciones pequeñas que se repiten y te pesan mucho más de lo que deberían.
- Esperas que los demás cambien para estar bien, y no cambian.
- Te pasa con alguien que te importa: tu hija, tu madre, tu pareja, tu grupo de amigas.
- Notas que, en esas peleas, tú tampoco te comportas como te gustaría.
- Nunca has meditado: no hace falta.
No es para ti si…
- Buscas que la otra persona cambie. Puede que lo haga, pero aquí se trabaja lo que pones tú.
- Quieres un test que te diga tus valores en cinco minutos. Aquí se descubren con ejemplos de tu vida y se afinan probando.
- Lo que vives no es un roce, sino un daño serio, o arrastras un malestar que te desborda: ahí hace falta ayuda profesional, y este curso no la sustituye.
Quién te lo cuenta
Soy Nacho Luque
Llevo doce años dando clase de mindfulness. Por mis cursos han pasado más de 4.000 personas.
Esto de los valores no lo veo como teoría. Si por mí fuera, viviría en plena naturaleza y sin tecnología. Pero tengo tres hijos. Así que busco un término medio: en cuanto puedo, me voy al campo con ellos. Eso es lo que vas a aprender aquí: no a elegir entre tus valores, sino a encontrar un equilibrio que te deje satisfecho.
Este curso lo grabé en directo, con un grupo que trajo sus propios casos: la hija que resopla, la persona que miente, la amiga que no avisa. Se construye como un puzle, pieza a pieza, y al final encaja.
Elige cómo verlo
Dos formas de entrar
El Club de Mindfulness
- Este curso, entero, si entras antes del 1 de enero de 2027.
- Las meditaciones y los directos del Club.
- Tu cuota se acumula como saldo a tu favor para retiros, encuentros y cursos.
Sin permanencia. Cancelas cuando quieras.
Desde el 1 de enero de 2027, a cada socio nuevo le entran los cursos express que se graben a partir de su alta; los anteriores, como este, se compran sueltos.
Solo este curso
- La grabación completa del curso: 2 h 47 min.
- Para verla a tu ritmo, cuando te venga bien.
Preguntas
¿Es en directo?
No. Es la grabación de una sesión que di en directo: 2 horas y 47 minutos de trabajo con un grupo. La ves cuando quieras.
¿Necesito haber meditado antes?
No. Casi todo el curso son ejemplos y dinámicas que vas haciendo con el grupo. La meditación del final está guiada.
¿De qué valores hablamos?
No de los valores «de la sociedad», sino de los tuyos: lo que valoras por encima de todo en una relación concreta. Puede ser la alegría con tu pareja y la calma en el trabajo.
Si la otra persona no cambia, ¿de qué me sirve?
De mucho. La situación puede seguir igual y tu manera de vivirla mejorar bastante: pasar de un diez de malestar a un seis ya es mucho. Y, a veces, cuando tú cambias, el otro también se mueve.
¿Qué diferencia hay entre el Club y comprarlo suelto?
Suelto tienes este curso. En el Club lo tienes junto con todo lo demás del Club, por 15 € al mes y sin permanencia.
La próxima vez que resople
Vas a notar el enfado subiendo. Vas a tener a punto el sermón de siempre.
Puedes seguir peleando por la moto, aunque te quedes sin paz.
O puedes hacer otra cosa: acordarte de qué es lo que quieres poner tú en esa relación. Y ponerlo.
Si los demás te traen lo que valoras, fenómeno. Y si no, lo pones tú.
